Llevo casi una semana oficial de vacas-pegaindependiente penseque y la situación es de felicidad extraña, limbocielo y ¿qué sucede ahora?
Ayer tuve la despedida de la agencia, y darte cuenta que cuando se tiraba la talla de colegio, del verse todos lo días, del conocer la cara de poto de la gente en las mañanas. Te daba algo que no se tiene luego de salir de la casa de la esquina de Conde de Flandes. Habiendo pasado menos de una semana los vuelvo a ver a casi todos y me parece que no los veía hace semanas, ¿qué onda cómo actúa el tiempo en uno y en los días?, lo que da el diario vivir.
Bueno, después del momento emo igual sacaba esas conclusiones post carrete mega caña y decir, weón oh, yo hacía esto por lo menos tres veces a la semana cuando recién llegué a la agencia. Salir a carretear all night long, como si no existiera mañana, webeando con la misma gente, llegando a los mismos lugares, en el final de los finales del carrete (pq sipo, uno pasa por tres o cuatro lugares y al final llegai al depa que todos le tenemos cariño y donde no nos webean por la bulla y te sientes en confianza).
Esos recuerdos de irse en el auto, sentada en la puerta-ventana, viento en la cara y gritando whoaaa!!, yapo, todo eso ayer, gente gritando pacos culiaos! y apreta el acelador locoo q no nos vayan a cachar, gente en el maletero, el jugo de turno y esas excentricidades del cambio de personalidad y que una persona se transforme en otra con cambio de apellido y todo.
Estuvo chistososimpático y digno de recuerdo, pasando a engrosar la fila de los ex-compañeros (creo que desde el liceo, la u que no tenía ese grupo de los ex... exceptos esos amorosos pero esas son diferentes).
Así que, se cierra el pequeño círculo ceberrístico, y me voy con la felicidad de que... sí, uno se va con amigos, son repocos y uno cacha altiro. Independiente de eso, siempre habrá una próxima junta de despedida.
Hay costumbres que estuvieron, están y seguirán estando. Y si hay ganas y si se va una persona por mes, why not?