Arrancarse de la rutina de la ciudad
no es solo algo q se hace mientras se está inmersa en ella.
De hecho en la periferia también se encuentra esa pequeña esencia de ciudad,
el ruido de las micros se sustituye por el de los camiones,
la velocidad no pierde su esencia en la carretera y entonces...
estacionas la bicicleta junto al cementerio, cruzas rauda el par de pasos de cebras
y comienzas a subir
un poco inclinada hacia delante
percibiendo que has perdido costumbre en los últimos meses...
...costumbre, tradición, rutina...
parecieran todas apuntar a lo mismo pero ahora,
ahora se siente tan diferente! es como ser otra persona... pero no,
quizás más cerca de permitirse ser y estar como uno quería ser y estar,
atreviéndose a arriesgarlo todo.
Comenzar de cero, resetear la vida,
echar un rato por la borda la seguridad que uno celosamente guardó...
¿para qué?
simplemente dejarse caer de espaldas hacia un rio correntoso y frío
nada desconocido parece amable en un comienzo,
en el paso de los días y las semanas
las aguas se calman, flotas boca arriba
y disfrutas el viaje.
¿De eso se trataba todo o no?
la decisión,
llevarla hasta donde tenía que ir, en su propia esencia
sorprenderse en el camino
por todos aquellos quienes deciden a su vez
caminar a tu lado...
...es una segunda oportunidad en muchos sentidos.
Los lazos nunca habían atemorizado más,
la incertidumbre nuevamente.
Se vislumbra una nueva posibilidad
ante la huida desconcertante, cíclica...
ante el exilio constante y permanente.
hoy simplemente...
... ES
desde la cima
de este pequeño cerro,
se respiran vientos de primavera.